Desde que, hace casi 20 años, Kodak lanzara al mercado su serie de cámaras DCS basadas en los equipos Nikon analógicos y con sensores Full Frame (24x36) a precios inabordables para el mercado amateur, el Formato Completo se ha convertido en el objetivo a conseguir por el aficionado avanzado. Sin embargo hemos de plantearnos la conveniencia de este formato para el programa de uso que vamos a desarrollar.

Que la experiencia digital partiera del que ahora llamamos Formato completo, 24x36 o 35mm era lógico por puro aprovechamiento de los recursos existentes, equipos como los de Canon o Nikon, nutridos de una extensa gama de ópticas, aseguraban una dócil transición del analógico al digital para fabricantes y usuarios que convalidaban en lo posible antiguas inversiones.

El resultado distaba mucho de lo deseado, entre otros por el hecho de que las ópticas empleadas no estaban concebidas para resolver las nuevas demandas de los sensores digitales. Objetivos que tenían un comportamiento excelente con las películas tradicionales no resultaban igualmente eficaces con los sensores digitales, y esto,  a pesar de contar con las mismas dimensiones del formato 35mm.

El problema reside en la misma estructura de los sensores, que a diferencia de las emulsiones tradicionales completamente planas, en éstos los píxeles se alojan en celdillas que la oblicuidad de los haces de luz provenientes de las ópticas analógicas llenan de luz deficientemente.

La solución: nuevas ópticas diseñadas ex profeso para los dispositivos digitales, tele céntrica y lo más próximas posibles al Sensor. Por otro lado, los Sensores debían ser más pequeños despreciando así  aquellos haces de luz que no convergen perpendiculares al Sensor.

El resultado: un mercado nutrido de cámaras con sensores aps-c, con una gama de ópticas sorprendente y que la fecunda industria fotográfica engrosa con continuas novedades.

¿Formato completo? Sí, tanto como en su día lo fueron los negativos de 6cms. Para aquellos casos en los que la necesidad de ampliar la imagen justifique la inversión y la renuncia a ciertas prestaciones, como la rapidez del disparo y procesado, en los que los sensores aps-c no tienen rival.